Herramientas para el reciclaje del papel
El papel se recicla reduciéndolo a pasta de papel y combinándolo con nueva pasta procedente de la madera. Dado que el proceso de reciclaje provoca la ruptura de las fibras, cada vez que se recicla papel la calidad del mismo disminuye, lo que quiere decir que se deben añadir un elevado porcentaje de nuevas fibras, o será sinónimo de productos de menor calidad. Cualquier escrito o coloración del papel se debe primero retirar mediante decoloración.1
Casi cualquier tipo de papel se puede reciclar hoy en día, aunque algunos resultan más difíciles de tratar que otros. Los papeles cubiertos con plástico o aluminio, y los papeles encerados, pegados o engomados normalmente no se reciclan por el elevado costo del proceso. Los papeles de regalo tampoco pueden reciclarse debido a su ya de por sí pobre calidad.2
En ocasiones, las plantas de reciclaje piden que se retiren los brillos de los periódicos, dado que son de un tipo de papel diferente. Tienen un recubrimiento de arcilla que algunas fábricas no pueden trabajar. La mayoría de la arcilla se retira de la pasta reciclada como lodo.
Herramientas para el reciclaje del Aluminio
Las latas de bebidas hechas de aluminio son comúnmente recicladas de la siguiente forma básica:
Las latas son primero separadas de los residuos sólidos normalmente usando un separador electromagnético.
Se cortan las latas en piezas pequeñas y de igual tamaño para minimizar el volumen y facilitar el trabajo de las máquinas que trabajan con el material.
Se limpian estos trozos química o mecánicamente.
Estos trozos se hacen grandes bloques para minimizar el efecto de la oxidación cuando se fundan, pues la superficie del aluminio se oxida instantáneamente cuando se expone al oxígeno.
Se cargan los bloques en los altos hornos y se calientan a 750°C ± 100°C para conseguir aluminio fundido.
Se retira la escoria y el hidrógeno disuelto y se desgasifica. El aluminio fundido disocia rápidamente el hidrógeno del vapor de agua y de los contaminantes hidrocarbonados.
Se toman muestras para un análisis espectroscópico. Dependiendo del producto final deseado, se añade a la mezcla aluminio de alta pureza,para conseguir unas especificaciones adecuadas para la aleación. Las 5 aleaciones de aluminio más usadas son, aparentemente, aluminio 6061, aluminio 7075, 1100, 6063, y 2024.5
El alto horno se abre, se saca el aluminio fundido y se repite el proceso para un nuevo lote de metal desechado. Dependiendo del producto final puede ser moldeado en lingotes, molduras o barras en forma de grandes bloques para su posterior laminación, automatización, extrusión, o transporte en estado fundido a otras instalaciones de fabricación para seguir su procesamiento.
Herramientas para el reciclaje del Plástico
Antes de su reciclaje, los plásticos se clasifican de acuerdo a su tipo de resina. Aunque se han utilizado varios métodos a lo largo del tiempo para distinguir las resinas, actualmente se utilizan los infrarrojos. Después de separarlos se trituran y se eliminan las impurezas, como las etiquetas de papel. Luego se funde y se divide en esferas pequeñas que posteriormente se utilizan para la fabricación de otros productos.
Existen tres principales tipos de reciclaje:
Reciclaje mecánico: método que consiste en separar los plásticos por clase, lavarlos y triturarlos hasta convertirlos en pequeños trozos que se fundirán en moldes para producir nuevos productos.
Reciclaje químico: método que consiste en la degradación del plástico mediante calor para resultar nuevamente moléculas simples.
Recuperación energética: método que convierte el plástico en un combustible para la generación de energía.
En España el reciclaje mecánico es el más extendido seguido del químico. El vertedero sigue siendo el destino mayoritario para todo el plástico que se desecha en España, alcanzando el 65%.
En América Latina la conciencia ambiental está dando sus primeros pasos, lo cierto es que en Argentina se han logrado avances importantes.La crisis económica de 2001, la creciente conciencia ambiental y el éxito de los programas de reutilización de residuos plásticos implementados en varios países, ha servido para que tanto el gobierno como los empresarios y los ciudadanos argentinos conviertan el reciclaje no sólo en una manera de contribuir al cuidado del medio ambiente sino también en una magnífica oportunidad de negocio y en una fuente más de empleo. Actualmente las empresas recicladoras tienen plantas en 12 provincias del país y día a día surgen programas rurales y urbanos de reciclaje, en los que el proceso empieza en los hogares argentinos y termina en la elaboración de gránulos, hojuelas o de algún producto terminado para consumo interno o exportación: desde bolsas de residuos, sunchos, botellas sopladas y juguetes, hasta productos para la industria textil, alimenticia, automotriz y de la construcción. El proceso más utilizado en el país es el reciclado mecánico. Aunque otros países latinoamericanos, como México, van más adelantados en la investigación e implementación del reciclado químico, cuyo objetivo es la recuperación de los componentes químicos para reutilizarlos en nuevos plásticos para reducir algunos costos y lograr la misma calidad de un polímero original, en Argentina este proceso es aún incipiente.
Las empresas recicladoras argentinas trabajan con PET, PEAD, PVC, PEBD, PP, PS y otros plásticos tales como Policarbonato (PC), Poliamida (PA), ABS, SAN, EVA, Poliuretano (PU) y Acrílico (PMMA).
Los destinos para el plástico reciclado son los siguientes mercados:
Piezas industriales
Botellas y bidones
Láminas y bolsas
Tuberías
Perchas, calzado y mobiliario
Menaje del hogar
Herramientas para el reciclaje de residuos orgánicos
El Reciclaje orgánico o de materia orgánica, es aquel en el que la materia a reciclar, proviende de desechos naturales como son los alimentos, hojas, seres vivos o excrementos. Estos restos tienen un proceso natural de descomposición, por lo que rápidamente desaparecen para formar parte de nuevo del ciclo de la vida.
Herramientas para el reciclaje de residuos inorgánicos
Otros desechos que se producen en las fincas no son orgánicos, al contrario, se les llama “inorgánicos” y son el resultado de algún proceso de producción industrial. Estos materiales tienen el serio inconveniente, de que su descomposición es tan lenta, que incluso algunos de estos materiales requieren de cientos de años para ser eliminados por la naturaleza. Ejemplos de estos materiales, como se ilustra en las fotos siguientes, podrían ser todos los envases de plaguicidas que quedan luego de aplicar los productos, o bien el plástico que se utiliza para cubrir las camas en algunas actividades o para hacer acodos, como sucede en muchas empresas de plantas ornamentales y que se puede volver un problema si no se cuenta con un sistema de manejo.






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